UNA TRADICIÓN ANCESTRAL, Y UN RECHAZO INCONCIENTE ACTUAL
Te has preguntado alguna vez ¿Por qué los mexicanos damos tanta importancia a la muerte?, la cuestión es que desde tiempos ancestrales (con esto nos remontaremos a la cultura maya) veneraban a la muerte como un hecho trascendental que confería el don de la vida eterna, la vida se prolongaba en la muerte, como un proceso más de un ciclo constante que expresaban en sus mitos y leyendas, o también en lo que formaba parte de su arte como: códices, esculturas, motivos ornamentales de edificios, adornos personales, entre otras cosas. Todo esto en conjunto hace una referencia a la muerte y el inframundo: esqueletos, cráneos, huesos humanos, nenúfar, jaguar, signos de la noche y la oscuridad etc.
Algo que es admirable de la idiosincrasia de esta cultura es que empleaban los sacrificios humanos como un obsequio al dios de la muerte: Hunhau, Yum Cimil, Ah Puch, estos dioses estaban representados por una cabeza de calavera, mostrando las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral. La razón de culto a sus deidades era porque los mayas creían que la muerte no sólo afectaba a los hombres, sino que también morían los seres semi-divinos de sus mitos.
Para los mayas la muerte no era más que un cambio de estado, una forma de vida diferente en otro lugar pero con las mismas necesidades. Los mayas pensaban que los muertos experimentaban aún después de su descenso físico; sensaciones, necesidades y sentimientos como cuando vivos, entonces de aquí nace la tradición de altar de muertos que conocemos en nuestros días, ya que los mayas buscaban la manera de brindarles algún tipo de protección desde la parcial, mediante un plato sobre la cabeza hasta el sarcófago de piedra dentro de una Cámara funeraria, tenían la costumbre de dejar con el cadáver diferentes objetos, con el propósito de que los siguiesen usando después de muertos.
Existían para aquellos que dejaban su vida terrenal, nueve submundos o también llamados “nueve ríos subterráneos” por los cuales tenían que pasar, algo cíclico, en donde se toparían con el dios del inframundo “Mictlantecuhtli”, del cual existen demasiados manuscritos en los que aparece su imagen.
La vida es como el paso lacónico de la corriente de aire, es como ese efímero abrir y cerrar de ojos, y la muerte algo inevitable. Lo que hace la diferencia de nuestra concepción de muerte a la antigua, es que, los mayas tenían en una posición exaltada a la muerte, lo veían como algo sagrado. Con el pasar de los años y por el influjo de toda la evolución y desarrollo humano, el concepto que se ha ido generando es como aquel en donde uno de los más grandes temores es el de morir, paradójicamente tememos a lo único que es seguro en nuestra existencia.
Algo que es admirable de la idiosincrasia de esta cultura es que empleaban los sacrificios humanos como un obsequio al dios de la muerte: Hunhau, Yum Cimil, Ah Puch, estos dioses estaban representados por una cabeza de calavera, mostrando las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral. La razón de culto a sus deidades era porque los mayas creían que la muerte no sólo afectaba a los hombres, sino que también morían los seres semi-divinos de sus mitos.
Para los mayas la muerte no era más que un cambio de estado, una forma de vida diferente en otro lugar pero con las mismas necesidades. Los mayas pensaban que los muertos experimentaban aún después de su descenso físico; sensaciones, necesidades y sentimientos como cuando vivos, entonces de aquí nace la tradición de altar de muertos que conocemos en nuestros días, ya que los mayas buscaban la manera de brindarles algún tipo de protección desde la parcial, mediante un plato sobre la cabeza hasta el sarcófago de piedra dentro de una Cámara funeraria, tenían la costumbre de dejar con el cadáver diferentes objetos, con el propósito de que los siguiesen usando después de muertos.
Existían para aquellos que dejaban su vida terrenal, nueve submundos o también llamados “nueve ríos subterráneos” por los cuales tenían que pasar, algo cíclico, en donde se toparían con el dios del inframundo “Mictlantecuhtli”, del cual existen demasiados manuscritos en los que aparece su imagen.
La vida es como el paso lacónico de la corriente de aire, es como ese efímero abrir y cerrar de ojos, y la muerte algo inevitable. Lo que hace la diferencia de nuestra concepción de muerte a la antigua, es que, los mayas tenían en una posición exaltada a la muerte, lo veían como algo sagrado. Con el pasar de los años y por el influjo de toda la evolución y desarrollo humano, el concepto que se ha ido generando es como aquel en donde uno de los más grandes temores es el de morir, paradójicamente tememos a lo único que es seguro en nuestra existencia.
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