martes, 12 de mayo de 2009
POLICROMÁTICO ESPLENDOR
Creí que me mostraría indolente al tibio rose de tu mirada, o tal vez insensible al dulce beso en unos amargos labios, pero ni en mi sobria soledad acepte lo ineludible, zahiriendo mi razón. Que ominoso y radical fue el cambio, al inicio bastó con un elemento efímero como el pabilo de una vela para mantener este fuego, este mismo que recorre mis venas cual pluma a la hoja, este halito; mi ultimo respiro con el que al ritmo de un suave adagio, suave y a la vez confuso me embeleso. He hecho de mis paradójicos pensamientos un eterno oscilar entre dos puntos, que hacia Ti en ocasiones me parecen una eterna travesía. He aquí la realidad del éxtasis, tal una triste nota de Chopin, o una potente armonía de Bethoven, o la gracia de Shubert, por esto y mas he pasado en tu presencia, quizás dirán que todo sucede tan lacónico a nuestro ritmo, lo que ellos aun no disciernen es que somos unísonos en esencia, algo amorfo entre la realidad y la fantasía pero al final estoicos ante la vorágine sociedad asfixiante. No somos infatuación ya que no formamos parte de Shakespiare, somos cine de arte por impredecibles, por divergentes y por amorfos, no espero que fuera el bálsamo a tantas heridas, pero inconscientemente es medicina naturista, Definirte a ti mi policromático esplendor? seria imposible y atrevido. Solo puedo decirte que de mi filantropía, amor al arte, y gozos mundanos no eres ni complemento ni suplemento, no existe definición tal para tu posición, solo se que por ti; mi gélido corazón reposa tranquilo, y que de esta hibrida relación en trasfondo el exiguo espacio es el lugar mas ilimitado para fundirnos y explotar libres en una catarsis, quizás con destino incierto, quizás sin ningún punto hacia ningún lado, o quizás lo sea todo."
DESMEDIDOS
Muéstrame tus flaquezas y debilidades, pero no disminuyas tu ritmo a menos que yo caiga, recuerda frenarte un momento para iniciar el juego de nuevo.
Perora cuanta cosa quieras, menos aquello que en el rescoldo de un día nublado te he susurrado al oído.
Observa todo cuanto le agrade a tu ojo, sin olvidar estos que con brillo, deleite, agrado y filtreo seductor te miraban atenta.
Palpa esa tu fruta favorita, roja y exquisita; deja que la ventisca de aire que pasa recorra tus fosas nasales, drene tus pulmones y salga de nuevo, siempre y cuando el aire no se lleve tus suspiros, que poco a poco voy conociendo en el cruce de aliento y miradas nuestras.
Permite que el susurro te ambiente, te siga un rato, para después apartarse, pero ten cuidado, no sea y se convierta en nuestro estertor.
Deja que ese endeble y curioso mosquito absorba tu sangre, pero solo unas cuantas gotas, porque no quiero que depurándola vaya a dejarte sin latidos.
Subvierte todo cuanto quieras, menos tu razón y tu sentido, porque vaya que nos serán de utilidad.
Rompe con la reticencia y confía desmedidamente, porque a fin de cuentas es mi trabajo de todos los días.
Afloja y estira cuanto quieras, pero no olvides que llegará el día en que ya no resista, y tu lúdico acto se desvanezca.
Tañe nuestros estentóreos pasos con la prisa o el aletargamiento, pero no vayas tu a renegar después si sopor del ánimo presa te vuelves.
Acógeme en el sosiego de la noche, y dime desmedidamente que me amas aunque sea mentira, en ese instante lo creeré.
Ve disipando tus penas, y aumentando tu firmeza, que en la frugalidad de nuevas disputas nos iremos consumiendo poco a poco.
Quémate sólo o acompañado, pero hazlo con intensidad, habrás sentido en un momento aquello que pudiste no haber sentido nunca.
Tórnate loco, iracundo, colérico y airado; porque estas son la prueba de que hubo una causa, y la causa pudo haber sido buena.
Para vivir al día no requerimos el uno del otro, para esos momentos efímeros nos hemos vuelto algo indispensables, ungiéndonos de malas palabras y malos tratos.
Y cada vez que torne la cabeza al mirar atrás, te veré tan lejano, tan indiferente y… tan desconocido.
Perora cuanta cosa quieras, menos aquello que en el rescoldo de un día nublado te he susurrado al oído.
Observa todo cuanto le agrade a tu ojo, sin olvidar estos que con brillo, deleite, agrado y filtreo seductor te miraban atenta.
Palpa esa tu fruta favorita, roja y exquisita; deja que la ventisca de aire que pasa recorra tus fosas nasales, drene tus pulmones y salga de nuevo, siempre y cuando el aire no se lleve tus suspiros, que poco a poco voy conociendo en el cruce de aliento y miradas nuestras.
Permite que el susurro te ambiente, te siga un rato, para después apartarse, pero ten cuidado, no sea y se convierta en nuestro estertor.
Deja que ese endeble y curioso mosquito absorba tu sangre, pero solo unas cuantas gotas, porque no quiero que depurándola vaya a dejarte sin latidos.
Subvierte todo cuanto quieras, menos tu razón y tu sentido, porque vaya que nos serán de utilidad.
Rompe con la reticencia y confía desmedidamente, porque a fin de cuentas es mi trabajo de todos los días.
Afloja y estira cuanto quieras, pero no olvides que llegará el día en que ya no resista, y tu lúdico acto se desvanezca.
Tañe nuestros estentóreos pasos con la prisa o el aletargamiento, pero no vayas tu a renegar después si sopor del ánimo presa te vuelves.
Acógeme en el sosiego de la noche, y dime desmedidamente que me amas aunque sea mentira, en ese instante lo creeré.
Ve disipando tus penas, y aumentando tu firmeza, que en la frugalidad de nuevas disputas nos iremos consumiendo poco a poco.
Quémate sólo o acompañado, pero hazlo con intensidad, habrás sentido en un momento aquello que pudiste no haber sentido nunca.
Tórnate loco, iracundo, colérico y airado; porque estas son la prueba de que hubo una causa, y la causa pudo haber sido buena.
Para vivir al día no requerimos el uno del otro, para esos momentos efímeros nos hemos vuelto algo indispensables, ungiéndonos de malas palabras y malos tratos.
Y cada vez que torne la cabeza al mirar atrás, te veré tan lejano, tan indiferente y… tan desconocido.
CULTO A LA MUERTE
UNA TRADICIÓN ANCESTRAL, Y UN RECHAZO INCONCIENTE ACTUAL
Te has preguntado alguna vez ¿Por qué los mexicanos damos tanta importancia a la muerte?, la cuestión es que desde tiempos ancestrales (con esto nos remontaremos a la cultura maya) veneraban a la muerte como un hecho trascendental que confería el don de la vida eterna, la vida se prolongaba en la muerte, como un proceso más de un ciclo constante que expresaban en sus mitos y leyendas, o también en lo que formaba parte de su arte como: códices, esculturas, motivos ornamentales de edificios, adornos personales, entre otras cosas. Todo esto en conjunto hace una referencia a la muerte y el inframundo: esqueletos, cráneos, huesos humanos, nenúfar, jaguar, signos de la noche y la oscuridad etc.
Algo que es admirable de la idiosincrasia de esta cultura es que empleaban los sacrificios humanos como un obsequio al dios de la muerte: Hunhau, Yum Cimil, Ah Puch, estos dioses estaban representados por una cabeza de calavera, mostrando las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral. La razón de culto a sus deidades era porque los mayas creían que la muerte no sólo afectaba a los hombres, sino que también morían los seres semi-divinos de sus mitos.
Para los mayas la muerte no era más que un cambio de estado, una forma de vida diferente en otro lugar pero con las mismas necesidades. Los mayas pensaban que los muertos experimentaban aún después de su descenso físico; sensaciones, necesidades y sentimientos como cuando vivos, entonces de aquí nace la tradición de altar de muertos que conocemos en nuestros días, ya que los mayas buscaban la manera de brindarles algún tipo de protección desde la parcial, mediante un plato sobre la cabeza hasta el sarcófago de piedra dentro de una Cámara funeraria, tenían la costumbre de dejar con el cadáver diferentes objetos, con el propósito de que los siguiesen usando después de muertos.
Existían para aquellos que dejaban su vida terrenal, nueve submundos o también llamados “nueve ríos subterráneos” por los cuales tenían que pasar, algo cíclico, en donde se toparían con el dios del inframundo “Mictlantecuhtli”, del cual existen demasiados manuscritos en los que aparece su imagen.
La vida es como el paso lacónico de la corriente de aire, es como ese efímero abrir y cerrar de ojos, y la muerte algo inevitable. Lo que hace la diferencia de nuestra concepción de muerte a la antigua, es que, los mayas tenían en una posición exaltada a la muerte, lo veían como algo sagrado. Con el pasar de los años y por el influjo de toda la evolución y desarrollo humano, el concepto que se ha ido generando es como aquel en donde uno de los más grandes temores es el de morir, paradójicamente tememos a lo único que es seguro en nuestra existencia.
Algo que es admirable de la idiosincrasia de esta cultura es que empleaban los sacrificios humanos como un obsequio al dios de la muerte: Hunhau, Yum Cimil, Ah Puch, estos dioses estaban representados por una cabeza de calavera, mostrando las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral. La razón de culto a sus deidades era porque los mayas creían que la muerte no sólo afectaba a los hombres, sino que también morían los seres semi-divinos de sus mitos.
Para los mayas la muerte no era más que un cambio de estado, una forma de vida diferente en otro lugar pero con las mismas necesidades. Los mayas pensaban que los muertos experimentaban aún después de su descenso físico; sensaciones, necesidades y sentimientos como cuando vivos, entonces de aquí nace la tradición de altar de muertos que conocemos en nuestros días, ya que los mayas buscaban la manera de brindarles algún tipo de protección desde la parcial, mediante un plato sobre la cabeza hasta el sarcófago de piedra dentro de una Cámara funeraria, tenían la costumbre de dejar con el cadáver diferentes objetos, con el propósito de que los siguiesen usando después de muertos.
Existían para aquellos que dejaban su vida terrenal, nueve submundos o también llamados “nueve ríos subterráneos” por los cuales tenían que pasar, algo cíclico, en donde se toparían con el dios del inframundo “Mictlantecuhtli”, del cual existen demasiados manuscritos en los que aparece su imagen.
La vida es como el paso lacónico de la corriente de aire, es como ese efímero abrir y cerrar de ojos, y la muerte algo inevitable. Lo que hace la diferencia de nuestra concepción de muerte a la antigua, es que, los mayas tenían en una posición exaltada a la muerte, lo veían como algo sagrado. Con el pasar de los años y por el influjo de toda la evolución y desarrollo humano, el concepto que se ha ido generando es como aquel en donde uno de los más grandes temores es el de morir, paradójicamente tememos a lo único que es seguro en nuestra existencia.
VOMITANDO EL ÁNIMO
Tú no me haces feliz, yo no te hago feliz a ti, lo que hacemos juntos es… Compartir nuestra felicidad
Y si te fuiste bien echado
Volverás a mí sin ser llamado
Porque de penas vives
Y malos tratos gustoso recibes
El sabor de lo amargo, de lo arriesgado y hasta lo prohibido,
A fin de cuentas tu motor principal es tu excitación y parte de lo
podrido
Sin embargo, aposta interfieres, manipulas y analizas poco, para
entrar en la cuenta sobre tu almohada que no tienes ni idea
y ni se te prende el foco
Náuseas me da tu estructura endeble y tu cara gustosa en una
caricia mendiga
Porque me visualizas veleidosamente y esperas hipócritamente a que
Dios te bendiga
Jocosas palabras emanan de tu sosa boca, disimulando con tus malos
chistes tu pérfida actitud
parsimoniosamente hago una mueca de agrado, y en mi cerebro
calculado, me mofo de tu falsa plenitud
Maceras cruel y brutalmente mi corazón y se te olvida de repente
que lo que yo tengo es uso de razón
Tu parco amor es cosa de tu poco juicio, que aunque entre sonrisitas
disimule, poco a poco me va sacando de quicio
Alguna vez te visualicé con un extraño y encantador atractivo
con esas cosas tuyas de la posteridad y la trascendencia
y si bien caí en la temprana cuenta
de que no eres más que un pobre hombre lascivo
Por eso gustosa y dichosa me siento de poder dedicarte ésta sopa de letras
para que con tanta verborrea y bla bla bla, recuerdes de una buena vez
que no te será fácil agarrarme las tetas.
Y si te fuiste bien echado
Volverás a mí sin ser llamado
Porque de penas vives
Y malos tratos gustoso recibes
El sabor de lo amargo, de lo arriesgado y hasta lo prohibido,
A fin de cuentas tu motor principal es tu excitación y parte de lo
podrido
Sin embargo, aposta interfieres, manipulas y analizas poco, para
entrar en la cuenta sobre tu almohada que no tienes ni idea
y ni se te prende el foco
Náuseas me da tu estructura endeble y tu cara gustosa en una
caricia mendiga
Porque me visualizas veleidosamente y esperas hipócritamente a que
Dios te bendiga
Jocosas palabras emanan de tu sosa boca, disimulando con tus malos
chistes tu pérfida actitud
parsimoniosamente hago una mueca de agrado, y en mi cerebro
calculado, me mofo de tu falsa plenitud
Maceras cruel y brutalmente mi corazón y se te olvida de repente
que lo que yo tengo es uso de razón
Tu parco amor es cosa de tu poco juicio, que aunque entre sonrisitas
disimule, poco a poco me va sacando de quicio
Alguna vez te visualicé con un extraño y encantador atractivo
con esas cosas tuyas de la posteridad y la trascendencia
y si bien caí en la temprana cuenta
de que no eres más que un pobre hombre lascivo
Por eso gustosa y dichosa me siento de poder dedicarte ésta sopa de letras
para que con tanta verborrea y bla bla bla, recuerdes de una buena vez
que no te será fácil agarrarme las tetas.
VIVIR, EXISTIR, SUBSISTIR, COEXISTIR....
Los movimientos naturales de todas las cosas son movimientos obligados, nuestro es el movimiento voluntario.
Solemos atribuir a la naturaleza la muerte y la vida, la naturaleza no posee inteligencia alguna. Por ejemplo: la función del fuego es arder y no interviene inteligencia o voluntad alguna, así pues cuando el fuego pierde su condición de arder deja de ser fuego y da paso a la ceniza.
El ser humano es el único ser sobre la tierra que posee voluntad, esta voluntad que es el motor de incesante vehemencia. Así pues todo lo ajeno al hombre carece de voluntad y forma parte de la naturaleza.
Platón decía que el alma pose tres partes importantes: el razonamiento, el apetito y el temperamento. El razonamiento es proceso único del ser humano, es la capacidad de pensamiento que se lleva a cabo por medio de procesos lógicos. El temperamento es la forma de ser y reaccionar de cada persona. El apetito es un deseo, unas ganas insaciables. El apetito a diferencia del razonamiento y el temperamento no sólo es una característica propia del ser humano, ya que los animales también tienen apetito, la diferencia radica en que el animal lo hace por cubrir una necesidad instintiva, y el hombre por medio de su temperamento y razonamiento satisface “inteligentemente” su apetito.
Con todo esto quiero decir que si la naturaleza no posee inteligencia alguna y el hombre es el único ser sobre la tierra capaz de crear, destruir, inventar, cambiar el curso de las cosas, etc. Entonces el hombre controla la naturaleza y no la naturaleza a el, y que todo lo que forma parte de la naturaleza es una herramienta mediática en la evolución del hombre.
Pero haciendo un análisis más profundo, ¿realmente diferimos a los animales?, porque si algo hay de cierto es que nos regimos por la misma técnica de aprendizaje “castigo y recompensa”, somos parte de un condicionamiento natural como lo son los animales, (El ya conocido experimento de Pavlov), por ejemplo: cuando a un perro se le quiere enseñar a comer o defecar en cierto lugar; si lo hace mal se le castiga, pero si lo hace bien se le premia, obviando la situación el perro no sabe porque debe hacer así las cosas, pero el se preocupa por que su amo lo alimente y quizá el sesgado roce de una mano en su cabeza. El hombre esta regido bajo un sistema social, cultural, político, etc. Al cual se ven impelidos a renegar , así pues es como la humanidad marcha todos al trapiche cegados con un velo, y con un espectacular que dice: “conformista ignorante… un seguro caminante”, en donde siempre es más fácil culpar al de la derecha porque hacia allá giran las manecillas del reloj, en donde el criterio es más un incipiente juicio irrevocable que un tema de investigación, este monstruo creciente de la mediocridad que se alimenta de cada vez más humanos con digestión audiovisual que con formación cultural, en donde la primer palabra del infante en vez de ser “mama” es “rebelde”.
Dudamos de nuestro propio potencial, y olvidamos entonces que nosotros controlamos a la naturaleza y no viceversa, porque entonces prácticamente estaríamos siendo educados por animales como animales y devorados por el monstruo que no posee inteligencia y que fue creado por nosotros mismos, cuyas únicas personas capaces de aniquilar somos nosotros, sus creadores.
Los grandes líderes jamás necesitaron que su séquito los empujara a levantarse, y quizá ellos no eran más inteligentes que tu y que yo, y probablemente carecían de muchas aptitudes, pero se dieron cuenta de algo muy importante: que uno solo puede con tan sólo extender su mano levantar a un ejército, por el simple hecho de que son concientes que la naturaleza es manipulable, moldeable, ilimitada, y lo más importante no posee inteligencia alguna.
Solemos atribuir a la naturaleza la muerte y la vida, la naturaleza no posee inteligencia alguna. Por ejemplo: la función del fuego es arder y no interviene inteligencia o voluntad alguna, así pues cuando el fuego pierde su condición de arder deja de ser fuego y da paso a la ceniza.
El ser humano es el único ser sobre la tierra que posee voluntad, esta voluntad que es el motor de incesante vehemencia. Así pues todo lo ajeno al hombre carece de voluntad y forma parte de la naturaleza.
Platón decía que el alma pose tres partes importantes: el razonamiento, el apetito y el temperamento. El razonamiento es proceso único del ser humano, es la capacidad de pensamiento que se lleva a cabo por medio de procesos lógicos. El temperamento es la forma de ser y reaccionar de cada persona. El apetito es un deseo, unas ganas insaciables. El apetito a diferencia del razonamiento y el temperamento no sólo es una característica propia del ser humano, ya que los animales también tienen apetito, la diferencia radica en que el animal lo hace por cubrir una necesidad instintiva, y el hombre por medio de su temperamento y razonamiento satisface “inteligentemente” su apetito.
Con todo esto quiero decir que si la naturaleza no posee inteligencia alguna y el hombre es el único ser sobre la tierra capaz de crear, destruir, inventar, cambiar el curso de las cosas, etc. Entonces el hombre controla la naturaleza y no la naturaleza a el, y que todo lo que forma parte de la naturaleza es una herramienta mediática en la evolución del hombre.
Pero haciendo un análisis más profundo, ¿realmente diferimos a los animales?, porque si algo hay de cierto es que nos regimos por la misma técnica de aprendizaje “castigo y recompensa”, somos parte de un condicionamiento natural como lo son los animales, (El ya conocido experimento de Pavlov), por ejemplo: cuando a un perro se le quiere enseñar a comer o defecar en cierto lugar; si lo hace mal se le castiga, pero si lo hace bien se le premia, obviando la situación el perro no sabe porque debe hacer así las cosas, pero el se preocupa por que su amo lo alimente y quizá el sesgado roce de una mano en su cabeza. El hombre esta regido bajo un sistema social, cultural, político, etc. Al cual se ven impelidos a renegar , así pues es como la humanidad marcha todos al trapiche cegados con un velo, y con un espectacular que dice: “conformista ignorante… un seguro caminante”, en donde siempre es más fácil culpar al de la derecha porque hacia allá giran las manecillas del reloj, en donde el criterio es más un incipiente juicio irrevocable que un tema de investigación, este monstruo creciente de la mediocridad que se alimenta de cada vez más humanos con digestión audiovisual que con formación cultural, en donde la primer palabra del infante en vez de ser “mama” es “rebelde”.
Dudamos de nuestro propio potencial, y olvidamos entonces que nosotros controlamos a la naturaleza y no viceversa, porque entonces prácticamente estaríamos siendo educados por animales como animales y devorados por el monstruo que no posee inteligencia y que fue creado por nosotros mismos, cuyas únicas personas capaces de aniquilar somos nosotros, sus creadores.
Los grandes líderes jamás necesitaron que su séquito los empujara a levantarse, y quizá ellos no eran más inteligentes que tu y que yo, y probablemente carecían de muchas aptitudes, pero se dieron cuenta de algo muy importante: que uno solo puede con tan sólo extender su mano levantar a un ejército, por el simple hecho de que son concientes que la naturaleza es manipulable, moldeable, ilimitada, y lo más importante no posee inteligencia alguna.
NAUSEABUNDES
He ocupado mi tiempo en la no tan grata tarea de mi proliferación neuronal, que ornamentada con una sonrisa oculta en mi exiguo espacio intrínseco un sin fin de incomodidades e injurias. Con aires de supuración, superación y todas esas cosas, he encontrado demasiadas maneras incongruentes de marchar al vaivén de la gente que camina, que ve, que habla... Me abstuve de dejar correr la tinta por precaución a pinchar mi dedo en una iracunda reacción efímera que llevo privando y menguando desde que digo estar bien.
Un Valium, un hongo, un botón perdido, mis sentidos alterados, exaltados, maximizados, el color azabache de mi pupila dilatada, que vio su derredor y en su decepción decidió soñar despierta, observando como todo se distorcionaba, como el tañido de un golpecito se vuelve tan estridente. Y en otro día humo verde pasa a recorrer mis venas para verme extasiada, en estado en el que el balbuceo de la torpeza en el habla de una persona no me molesta, porque no es mas que un balbuceo.
Sigo en esta dualidad, y me aferro a complicar mi existencia, porque quizá sin estoy no soy nada. Pero lo aseguro, cuando te observe caminar por la calle, serás... lo que viene y va, siempre lejano (na), siempre indiferente, uno más de mi coctél de placeres fallidos o dulces degustados a mi antojo.
Soy misógina por experiencia y quizá por inherencia también. Odio mi género por su falta de independencia, su autolimitación y por degradantes, por creer que sin compañía no son nada, y aún no han aprendido que solas son porque así llegaron y solas serán porque asi se irán.
Y con poca maceración neuronal en todo lo que hecho me desvanezco ya ni tan sutilmente, cayendo en algo bizarro y grotesco. Soy simplemente tu reflejo.
Un Valium, un hongo, un botón perdido, mis sentidos alterados, exaltados, maximizados, el color azabache de mi pupila dilatada, que vio su derredor y en su decepción decidió soñar despierta, observando como todo se distorcionaba, como el tañido de un golpecito se vuelve tan estridente. Y en otro día humo verde pasa a recorrer mis venas para verme extasiada, en estado en el que el balbuceo de la torpeza en el habla de una persona no me molesta, porque no es mas que un balbuceo.
Sigo en esta dualidad, y me aferro a complicar mi existencia, porque quizá sin estoy no soy nada. Pero lo aseguro, cuando te observe caminar por la calle, serás... lo que viene y va, siempre lejano (na), siempre indiferente, uno más de mi coctél de placeres fallidos o dulces degustados a mi antojo.
Soy misógina por experiencia y quizá por inherencia también. Odio mi género por su falta de independencia, su autolimitación y por degradantes, por creer que sin compañía no son nada, y aún no han aprendido que solas son porque así llegaron y solas serán porque asi se irán.
Y con poca maceración neuronal en todo lo que hecho me desvanezco ya ni tan sutilmente, cayendo en algo bizarro y grotesco. Soy simplemente tu reflejo.
NIHIL
Ahogada en un suplicio torvo, el reflejo de mi alma, grácil apariencia, correlación entre demencia y belleza, envuelta en dulce atrición, una eterna dualidad entre el deseo y la necesidad: en mi orla la resignación, y en lo alto de mi cabeza obstrusos pensamientos, lo que de mi corazón sale son gemidos asfixiantes, y mi ultimo halito se va desgarrando por el cigarro de un día nublado, mis lagrimas siempre constantes, poliface fingida de un ser inmutable, tanta aversión a los opresores espirituales, y tan abatida por los disturbios emocionales, tanto temor a no sentir, a sentir en exceso, un lacónico y frió beso de mi compañera, el adagio interno me arrulla, pero pronto terminara y no es parte de mi realidad, mohíno amor es conmigo, después ineludibles resultados, oscilando entre cordura y locura y con un atisbo del quien vendrá cubro mi pecho con un ligero velo de cinismo y autodefensa siempre abrupta y agresiva, aaaa deliciosa y plena catarsis déjame fundirme a tu lado: emancipa mi abyeccion y dale fin a mi letargo.
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